Paz propone un nuevo enfoque económico de confianza, institucionalidad y apertura a la región
Fuente: Economy
Durante su intervención en el Foro Económico Internacional América Latina y el Caribe 2026, organizado por la CAF – banco de desarrollo de América Latina, el presidente Rodrigo Paz expuso una visión económica que apunta a reposicionar a Bolivia y a la región desde una lógica de estabilidad, institucionalidad y cooperación estratégica.
Dirigiéndose a sus pares de la región, hizo alusiones directas a Chile y Brasil. “Si a una nación le va bien, a nosotros nos va a ir muy bien. Tenemos más puertos que ustedes y, en las nuevas relaciones en el Pacífico a través de Chile y Perú, serán nuestros nuevos puertos. Le ofrezco a Chile también nuestros puertos ante un mar enorme como es Brasil, porque a través de Brasil seremos parte de un complemento necesario y pragmático para el beneficio de nuestros pueblos”, afirmó.
Paz resaltó las potencialidades de Bolivia y enfatizó la necesidad de fortalecer la confianza entre las naciones. Para ello, sostuvo que es fundamental “cambiar de página” en temas de ideología, porque “la ideología no da de comer, sino los empleos. La verdad que generan los Estados”. Como ejemplo, recordó: “Por un criterio antiimperialista, Bolivia no podía tener relación con un país imperialista como Estados Unidos y perdimos 40.000 empleos”.
El presidente repasó la línea histórica de oportunidades económicas perdidas por el país durante más de 20 años, bajo un modelo de gestión muy cuestionado por el anterior gobierno.
El mandatario remarcó que ningún proceso de crecimiento sostenible es posible sin confianza, tanto a nivel interno como externo. En ese marco, subrayó que Bolivia necesita “ordenar la casa”, una referencia directa al reordenamiento fiscal, institucional y productivo como condición previa para recuperar credibilidad frente a inversionistas, organismos multilaterales y actores económicos.
Paz vinculó de manera explícita la estabilidad macroeconómica con la fortaleza democrática, señalando que las democracias debilitadas terminan erosionando el crecimiento, la inversión y la cohesión social. En su análisis, el desarrollo económico no puede desligarse de reglas claras, diálogo político y un Estado que funcione como garante y no como obstáculo para la actividad privada.
En el plano regional, destacó que la integración latinoamericana debe pasar de los discursos a los hechos concretos, especialmente en comercio, infraestructura y cadenas productivas. En ese sentido, valoró el rol de la CAF como un actor central para financiar proyectos que impulsen competitividad, conectividad y desarrollo productivo, en un momento en el que el acceso a financiamiento externo se vuelve cada vez más selectivo.
“América Latina tiene que empezar una vez más a construir su destino con la verdad; una verdad basada en la cultura de la confianza verificable entre países, gobiernos y sociedades”, afirmó Paz, quien cuestionó los enfoques ideológicos que frenan el desarrollo productivo y señaló que el empleo, la educación y la integración económica deben estar en el centro de la agenda regional.
En esa línea, destacó las oportunidades de Bolivia en sectores estratégicos y la voluntad del país de convertirse en un socio que facilite la conexión de la región a mercados globales mediante sus fronteras, infraestructura y corredores logísticos.







