Raúl Otero Reiche: poeta, ensayista y periodista
Un día como hoy, 20 de enero de 1906, nació Raúl Otero Reiche, gran poeta, ensayista y periodista cruceño. Por este motivo, a continuación, reproducimos un artículo que rememora su vida y obra. Las negritas son nuestras. Todos los datos están reproducidos tal cual excepto el de su fecha de nacimiento, que el autor de la biografía cita como 30 de enero, pero que en realidad es el 20.
Fuente: Hernando Sanabria Fernández, Cruceños notables. Librería Editorial “Juventud”. La Paz, 1991. Pp 103-105.
Nació el 20 de enero de 1906, hijo de don Samuel Otero Iturralde y doña Raquel Reiche Arana. Cursó humanidades en el Colegio Nacional, egresando de éste como bachiller en octubre de 1923.
Se reveló como poeta de alta inspiración y feliz elocución en 1925, publicando sus primeros versos en “El Oriente” y “El Progresista”. En noviembre de ese año apareció su primer recojo de aquellos: el opúsculo intitulado Alba que dice mucho y promete más todavía.
A principios del año siguiente viajó a La Paz y en aquella ciudad residió por algún tiempo, entregado de lleno a las nobles tareas literarias. Traba allí conocimiento y amistad cordial con los poetas de su generación allí residentes: Estanislao Boada, Guillermo Viscarra, Humberto Palza, Enrique Baldivieso, Néstor M. Ruiz y Humberto Viscarra Monje. Con ellos compone un libro con el título irónico de Los más mejores versos de los más peores poetas de Bolivia que imprime ese mismo año la imprenta Renacimiento de Flores y San Román.
Vuelve a Santa Cruz, a tiempo para constituir una “peña” de jóvenes literatos y artistas cuyo movimiento espiritual conducen a la alternativa Rómulo Gómez y él. Ocupa entonces las funciones de secretario de la universidad y dicta la cátedra de literatura en el liceo de señoritas “Santistevan”. Su poesía de aquella época es la de las pintorescas imágenes y las audaces figuras retóricas que manifiestan el alma de la tierra natal, describen su paisaje y bocetan los tipos y las escenas de la visión cuotidiana. Integra con ellas un libro no publicado hasta hoy sino fragmentariamente.
Sobreviene la Guerra del Chaco. Raúl marcha al campo de operaciones en el destacamento 115. Desde el puesto del deber patriótico contempla allí el paisaje hostil, las escenas patéticas y la angustia muda de los combatientes. Regresa de allá trayendo un libro de poemas que lo dice todo, a empezar del título: Poemas de sangre y lejanía.
Hecha la paz y vueltas las cosas a la normalidad, el poeta acepta un banal cargo público que le es ofrecido, se hace cargo de la dirección de “La Unión” y, sobre todo, sigue cosechando los frutos líricos de su huerto interior. En 1937 la Asociación Departamental del Magisterio publica su libro Flores para deshojar, un florilegio de poemas para niños. Escribió al mismo tiempo en prosa atildada y castiza un libro que describe y relata la posición de su pueblo en derredor del problema del Chaco y se intitula El Ismo trágico.
Viaja de nuevo a La Paz, esta vez con mejores auspicios. Dirige la sección literaria de Radio lllimani; da recitales que son largamente aplaudidos; forma parte de cenáculos literarios y obtiene lauros en certámenes poéticos. Con las poesías que escribe, por esos días compone un nuevo libro Llamas en la nieve.
Pero la tierra natal le atrae sobre todo y vuelve a Santa Cruz en 1940. Solicita su reingreso al magisterio, después de años y la autoridad del ramo le nombra profesor de… cálculo en el Colegio Nacional. La universidad, recientemente restablecida, le llama a regentar la cátedra René Moreno que acaba de crear. Sigue, entretanto, cultivando la poesía. Con los versos que escribe casi a diario y le salen con sorprendente facilidad va formando volúmenes en buena parte inéditos hasta hoy: Abanicos de espumas, Colección de paisajes. Los Conquistadores.
Penetra garbosamente en el campo de la literatura teatral. Aficionados al arte escénico interpretan con buen éxito dramas ligeros, comedias y sainetes suyos como El Guajojó, La Serenata, Otra cosa es con guitarra, El Buri. Ensaya con felices resultados la literatura de imaginación e inventiva con la novela El Sacrificio de la tierra y los cuentos y relatos Matilde la modernista y La Tijera.
Se ha dejado tentar por la política. En 1944 el populista M.N.R. le incluye en su lista de candidatos a diputados. Resulta elegido por mayoría y durante ese y el siguiente año concurre a las sesiones de la cámara de diputados.
En 1946 es nombrado prefecto del departamento, cargo que se ve obligado a dejar por las mismas razones que le llevaron a aceptarlo. Vuelve al profesorado del Colegio Florida en la asignatura de lenguaje y a la universidad en la cátedra René Moreno. Jubilado de educación es llamado posteriormente por la Alcaldía Municipal a ejercer las funciones de Director de Cultura.
Participa en certámenes de Juegos Florales en varias ciudades del país, y en todos ellos obtiene el máximo galardón de la flor natural y la banda del Gay Saber. Varios de sus poemas son publicados en la prensa extranjera y algunos de ellos alcanzan la honra de la traducción a otras lenguas.
En las tres últimas décadas aparecen sucesivamente sus libros de poesías Estampas (1964), Lira Maternal (1965), Fundación en la llanura (1967), Soledad Iluminada (1972), Adiós, amable ciudad vieja, (1973), América y otros poemas (1977). Es bastante lo publicado solamente en periódicos y revistas y no poco lo inédito hasta hoy.
Víctima de cruel como penosa enfermedad, falleció en Santa Cruz el 29 de enero de 1976.








