Basilio de Cuéllar: notable jurisconsulto, magistrado y parlamentario cruceño
Un día como hoy, 21 de octubre de 1882, falleció el Dr. Basilio de Cuéllar, un notable cruceño que llegó a ser jurisconsulto, magistrado y parlamentario. Por este motivo, a continuación, reproducimos un artículo que rememora su vida y obra.
Fuente: Hernando Sanabria Fernández, Cruceños notables. Librería Editorial “Juventud”. La Paz, 1991. Págs. 44-45.
Este esclarecido jurisconsulto e ilustre magistrado nació en Santa Cruz de la Sierra el 14 de junio de 1802, de una familia de abolengo patricio que se preciaba de descender de los fundadores de la ciudad. Su padre, don Miguel de Cuéllar, había sido en varias ocasiones alcalde de 1er. voto y “fiel ejecutor” del cabildo por muchos años. Después de haber cursado los primeros años de humanidades, fue enviado por sus padres a Chuquisaca, en uno de cuyos colegios —el denominado de San Cristóbal— terminó el ciclo secundario.
Matriculado en la universidad de San Francisco Javier, se graduó de doctor en ambos derechos [canónico y civil] el año 1827, después de haber vencido las prácticas correspondientes a la Academia Carolina, durante dos años.
De vuelta a su tierra natal tomó parte en las lides políticas y en 1832 fue elegido diputado, habiendo asistido a los congresos de aquel año y el siguiente. Vuelto a elegir diputado en 1837 fue de los representantes que censuró la política del General Santa Cruz, principalmente la de la formación de la Confederación Perú-boliviana. Concurrió igualmente a la convención de 1839 que sancionó la 3ra. constitución política de la nación.
En 1847, durante el gobierno de Ballivián, integró como vocal la Corte Suprema de Justicia, de la que tiempo después fue obligado a dimitir por razones políticas. De entonces en adelante se avecindó en la capital de la república y allí ejerció funciones judiciales. El presidente Córdova le llamó a colaborar con su gobierno como ministro del Interior, cartera que desempeñó hasta la caída del presidente en 1857.
En 1864 volvió a la Corte Suprema, y desde aquel año hasta el fin de sus días continuó sin interrupción alguna desempeñando las funciones de “supremo”. Fue elegido presidente de ella, y en tal ejercicio se mantuvo por largos años. Ha sido el magistrado que mayor tiempo ha ejercido la presidencia (1866-1882). Quiso la suerte que se encontrara en ese desempeño a lo largo de la presidencia del neurótico general Mariano Melgarejo.
Durante esos años don Basilio fue un magistrado de ejemplar conducta y acrisolada probidad. Sus discursos pronunciados al inaugurar las labores del año judicial revelan al mismo tiempo que versación y maestría en la ciencia del derecho, pasión por la justicia, serenidad para juzgar los hechos de los hombres y rectitud a toda prueba. No pocas de sus frases con hondo sentido jurídico han sido atribuidas a otros magistrados, como aquella que se refiere al nivel cultural de los jueces.
Falleció en la capital de la república octogenario pero lleno aún de vitalidad hallándose aún a la cabeza del poder judicial, en octubre de 1882.







