Madre brasileña enfrenta multas de $20.000 por educar a su hijo en casa
Fuente: Razón+Fe
Una madre brasileña se enfrenta a severas sanciones económicas y a la amenaza de perder la custodia de su hijo por optar por la educación en el hogar, una decisión que tomó siguiendo sus convicciones religiosas. El Tribunal Superior del estado de Santa Catarina ha rechazado el derecho de Regiane Cichelero a educar a su hijo en casa, dictaminando que debe ser matriculado en una escuela oficialmente acreditada.
La decisión judicial, que mantiene las cuantiosas multas impuestas, representa un duro golpe para los derechos parentales en Brasil, según Julio Pohl, asesor jurídico para América Latina de ADF International, organización que coordina la defensa legal de Cichelero. «El derecho internacional de derechos humanos es claro: los padres tienen el derecho de elegir el tipo de educación que reciben sus hijos«, afirmó Pohl, quien sostiene que el tribunal no solo ha fallado contra esta familia, sino que ha socavado las protecciones para todos los padres en Brasil.
La historia de Cichelero comenzó en 2020, cuando las escuelas cerraron debido a la pandemia de COVID-19. Al reabrir los centros educativos, ella decidió continuar con la educación en casa, considerando que era la mejor manera de proporcionar una instrucción de calidad en consonancia con los valores religiosos de su familia. Esta decisión provocó una respuesta inmediata de las autoridades locales, que además de imponer cuantiosas multas, amenazaron con retirarle la custodia de su hijo si no cumplía con los mandatos estatales de escolarización.
El caso ha generado un intenso debate sobre los derechos educativos en Brasil. Los padres tienen el derecho fundamental de elegir la educación de sus hijos, especialmente cuando está motivada no sólo por sus principios religiosos o valores familiares, sino por la calidad y como salvaguarda ante el adoctrinamiento ideológico.
La situación de Cichelero refleja una tendencia creciente en América Latina, donde cada vez más familias buscan alternativas al sistema educativo tradicional. Sin embargo, la resistencia institucional y los marcos legales restrictivos continúan presentando obstáculos significativos para quienes optan por la educación en casa.
Olvidan que una cobertura educativa del 100% no se convierte en un mandato automático e incuestionable de asistencia obligatoria a una institución educativa, en particular cuando estas se dedican a impartir una ética o moral de estado, por encima del respeto a la Libertad de Conciencia, a la Objeción de Conciencia, a la Libertad Religiosa y, especialmente, al Principio No-Negociable del Derecho que les asiste a los padres para educar a sus hijos en la Fe y en las subsecuentes materias correlativas, es decir, a elegir la Formación más adecuada para ellos dentro de una visión familiar y social, que el Estado debe respetar y proteger.
Ante el revés judicial en Santa Catarina, Cichelero ha anunciado su intención de apelar la decisión ante la máxima instancia judicial del país. Este caso podría sentar un precedente importante para el futuro de la educación en el hogar en Brasil y potencialmente influir en las políticas educativas de otros países de la región.
La controversia ha llamado la atención de organizaciones internacionales de derechos humanos y grupos de defensa de la libertad educativa, que ven en este caso un ejemplo preocupante de la interferencia estatal en las decisiones familiares fundamentales, violando el Principio de Subsidiaridad y extralimitando sus funciones de manera totalitaria.
La multa de $20.000, obviamente excesiva, constituye una impostura ideológico-judicial que se erige como una medida disuasoria contra otras familias que podrían estar considerando la educación en el hogar.








