Cambiar el cigarrillo por el vape no reduce el riesgo de daños en pulmones
Fuente: Buen Vivir
La población tiene la idea errónea que al sustituir la nicotina del tabaco por los cigarrillos electrónicos evitará enfermedades pulmonares graves y todo lo que implica ser fumador. Si bien se reduce el riesgo, no se está exento de otros daños y complicaciones.
Los jóvenes “conscientes” que el tabaco es dañino para la salud, han optado por “vapear” o fumar cigarrillos electrónicos, de paso sea, con diferentes sabores. “Lo que no saben es que el riesgo del daño es similar, porque se están introduciendo a las vías respiratorias un montón de químicos, líquidos, irritantes, incluso calientes, que no reduce el peligro”, manifestó el oncólogo clínico boliviano, Sergio Rivero, que presta sus servicios en la Fundación para el Cáncer (FUCA) Argentina, con enlace Bolivia, y es miembro de la Sociedad Científica de Oncología en América Latina y el Caribe con sede en Buenos Aires, Argentina.
Si bien es tentador pensar que el vape sin nicotina es una opción más segura que fumar cigarrillos tradicionales, es crucial tener en cuenta que sigue teniendo consecuencias para nuestra salud a largo plazo, complementó el especialista en su conferencia virtual sobre neoplasias en el sistema respiratorio, para el Hospital del Tórax, a propósito del Día Mundial contra el Cáncer que se celebra este 4 de febrero.
Según su explicación, a pesar de no contener nicotina, el vapeo introduce en nuestro organismo otros químicos, toxinas y sustancias que tienen efectos negativos, causando inflamación y problemas en el sistema respiratorio, sobre el todo el pulmón. “Se tiene evidencia que vapear durante mucho tiempo puede aumentar el riesgo de padecer cáncer de pulmón en aquellas personas con factores hereditarios, además de otras enfermedades crónicas como asma, bronquitis crónica y la EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva).
En contacto con BUENVIVIR, Rivero manifestó que el vapeo sin nicotina no tiene el mismo impacto en el sistema cardiovascular como fumar un cigarrillo con nicotina; sin embargo, algunas investigaciones han sugerido que esta práctica, que se vuelve más común entre los jóvenes, puede elevar la presión arterial y la frecuencia cardiaca, lo que incrementa el riesgo de enfermedades cardiovasculares a largo plazo, además de la dificultad para respirar, la neumonía química, bronquiolitis y otros padecimientos irreversibles.
Dijo que también es importante tener en cuenta que el vape sin nicotina puede tener un impacto en la función de nuestros vasos sanguíneos, lo cual puede ser un factor clave en el desarrollo de enfermedades como la arteriosclerosis y problemas cardíacos.
Además, se introduce el concepto equivocado en los jóvenes que fumar es algo normal y que lo pueden hacer si no hay nicotina.
Algo muy importante a considerar es que la seguridad del vapeo sin nicotina también está relacionada con la calidad de los productos que utilizamos, lo que no ocurre en nuestro medio por el ingreso de contrabando y la venta indiscriminada en las calles.
“En Argentina existen restricciones de edad y lugares para el vapeo sin nicotina, sobre todo para el acceso, siendo la edad mínima 18 años. Por otro lado, existen regulaciones impositivas, el control de venta legal y otros aspectos que hacen que el acceso sea limitado”, sostuvo.
El único punto a favor de los cigarros electrónicos es que es una buena opción para dejar de fumar, porque satisface física y mentalmente el acto de fumar que genera adicción y, sin lugar a dudas o investigaciones, el tabaco y la nicotina es un factor de riesgo alto para cualquier tipo de cáncer, el más prevalente es el pulmón.
No obstante, hay otras opciones de reemplazo de la nicotina como los parches, chicles, aerosoles, incluso terapias alternativas como acupuntura, hipnosis, meditación, grupos de autoayuda hasta las sesiones psicológicas conductuales.







