Caos fiscal: Xi Jinping pisa el acelerador y aprueba el gasto público y déficit fiscal más alto desde la pandemia
Fuente: La Derecha Diario
La era de las rebajas impositivas en China podría llegar a su fin. Aunque la administración de Xi Jinping inicialmente impulsó una fuerte reducción del Impuesto al Valor Agregado (IVA) del 17% al 13% en la reforma fiscal de 2018, junto con un sustancial alivio tributario para las cargas patronales sobre las empresas, esta vez la dictadura comunista analiza avanzar en al dirección diametralmente opuesta, en medio de una carrera armamentística y una nueva era de guerras en todo el mundo.
El déficit fiscal del Gobierno central chino escaló a casi el 5% del PBI en el primer trimestre de 2023, después de haber registrado casi un 6,2% del producto durante la pandemia en 2020. Los desequilibrios siguen una clara tendencia alcista desde que Xi Jinping se hizo cargo del gobierno a mediados del 2013, y provocó una explosión del gasto público.
La principal fuente de ingresos tributarios del país son los impuestos indirectos (sobre los cuales la reducción del IVA provocó un fuerte impacto), y los ingresos no tributarios se sustentan a partir de los ingresos de las empresas estatales y la eventual privatización de tierras. Estos últimos ingresos alcanzan a explicar hasta un tercio de los recursos totales del Estado chino.

Considerando todos los niveles del Gobierno, incluyendo jurisdicciones locales, el FMI estima que el déficit de China aumentará a por lo menos el 6,88% del PBI para fin de año, cuando antes de la pandemia el saldo negativo no supera el 6,1% del producto respectivamente.
La dictadura comunista analiza la posibilidad de aumentar los impuestos de manera generalizada, ya no tan solo para la clase alta sino también para las grandes mayorías del país.
Bajo el lema de la “prosperidad común”, el régimen de Xi Jinping impulsó activamente un proyecto para la generalización del impuesto al patrimonio, que actualmente solo se circunscribe a regiones muy limitadas como la capital del país. El proyecto fue suspendido durante el estallido de la pandemia, pero a partir de 2023 el Gobierno vuelve a mostrar interés en el mismo.
La segunda posible fuente de ingresos analizada son los que provienen del impuesto a las Ganancias, que actualmente fija una tasa marginal máxima de hasta el 45% para personas físicas con ingresos anuales superiores a los 960.000 Renminbi.
Actualmente el impuesto sólo alcanza al 10% de la población activa (similar a la proporción que aplica Argentina), y el régimen analiza reducir notablemente el mínimo no imponible para alcanzar al grueso de las clases medias.
El crecimiento económico de China ya es el más bajo registrado en los últimos 30 años, el envejecimiento poblacional supone una presión financiera importante para la sustentabilidad del régimen reparto estatal, y el país corre el riesgo de entrar en la llamada “trampa de los ingresos medios”, sin alcanzar el desarrollo de las economías europeas o de Estados Unidos.







