José Callaú Lara: un talentoso profesor cruceño
Un día como hoy, 17 de octubre de 1962, falleció José Callaú Lara, profesor escolar, abogado y escritor cruceño de gran talento. Por este motivo, a continuación, reproducimos un artículo que rememora su vida y obra.
Fuente: Hernando Sanabria Fernández, Cruceños notables. Librería Editorial “Juventud”. La Paz, 1991. Págs. 37-38.
Hijo del magistrado Balvino Callaú con su esposa Dña. Filomena Lara, nació el 19 de marzo de 1888. Hizo sus estudios de humanidades en el Colegio Seminario del Sagrado Corazón, hasta el grado de bachiller que obtuvo con notas sobresalientes, en 1905. Ingresó en la Facultad de Derecho al año siguiente y siguió los cursos de ésta hasta concluirlos en 1911. Tras de haber rendido el examen de corte respectivo, ganó el título de abogado en 1913.
Ejerció la docencia del ciclo primario mientras cursaba los estudios de abogacía. Ganado el título profesional de esta carrera, postuló a la cátedra de Gramática en el Colegio Florida presentando una tesis sobre las concordancias en materia de sintaxis, que mereció aprobación cum laudes de parte del tribunal examinador. Desempeñó el profesorado de esta materia hasta 1925. En este año fue designado director de aquel colegio, con retención de la cátedra meritoriamente ganada y se mantuvo en esa dirección hasta su declaración como jubilado.
Fue un excelente profesor de aquella materia ardua y pesada de suyo, pero que él, en sus clases, supo hacer atractiva y amena. Dio forma y unidad a las lecciones dictadas en el Nacional, de cuya redacción elaboró un libro con el título de Epítome de Sintaxis Castellana, inédito hasta hoy. Como buen gramático trató de enmendar los yerros que a diario se cometen en la prensa y en el lenguaje de las oficinas públicas. Durante algún tiempo sostuvo en el periódico local “El Oriente” una columna de crítica hecha con acritud pero asimismo con inalterable gracejo y buen humor, que firmaba como Saúl Cleoja, anagrama de su nombre y apellido.
Escribió también versos de elegante factura que logró reunir en un volumen intitulado Becquerianas. La mayoría de ellos tratan no de temas amatorios y quejumbrosos sino de crítica social, duros los unos, ligeros los otros, todos con la chispa que brota del ingenio.
A poco de obtener y entrar en el goce de la jubilación, en 1934, el presidente Salamanca le nombró prefecto del departamento. En el mes de noviembre del mismo año fue elegido senador, mas sin llegar al ejercicio de este mandato popular. El golpe militar de ese mismo mes y año, conocido con el nombre de “corralito de Villamontes” lo trastornó todo.
Valiosa prenda de su personalidad fue la noble conducta que observó hasta el final de sus días y tanto más que eso, el señorío, y la exquisitez de su trato.
Falleció en esta ciudad el 17 de octubre de 1962.








