Líderes de los de antes
Por qué todos lloran al Dr. Vaca Díez. Por qué dicen que se trata de un líder excepcional, de los que ya quedan muy pocos, de los que hicieron grande a Santa Cruz y de los que jamás traicionaron sus principios.
En primer lugar, porque hizo cosas. Su liderazgo no era de saliva nomás, de demagogia, promesas y diagnósticos. En el campo de la medicina se convirtió en un referente nacional e internacional, porque hizo de Santa Cruz un modelo en cuanto a trasplantes de órganos, logro que no existe en ningún otro campo. Los bolivianos nos destacamos por lo malo, por el jolgorio, el narcotráfico, la corrupción, los bloqueos y por tener la peor justicia del mundo.
En segundo lugar, porque Herland Vaca Díez y todos los hombres y mujeres de su generación y de su estilo, lucharon por un prototipo de desarrollo hecho a medida de las necesidades de la región y no de los intereses de los políticos, que hacen obras pensadas para ganar votos, así sean inservibles.
Por eso es que en Santa Cruz se organizó un Comité de Obras Públicas, se construyeron grandes cooperativas de servicios, se montó una corporación de desarrollo, una feria exposición, centros de investigación relacionados con el agro y numerosas instituciones que se dedicaron a construir, a sembrar e invertir en el futuro.
En Santa Cruz la gente no vive de la política, como sucede en otras partes del país, así que la gestión pública se debe orientar hacia los que producen, generan empleo, crean negocios y hacen obras que sirven paras solucionar problemas, como la electrificación rural, la telefonía, la pavimentación, el agua potable, hospitales como el Oncológico, el Instituto del Riñón, Davosan, Cerniquem y una multitud de iniciativas llevadas adelante por líderes que denuncian el centralismo, que se quejan del estado fallido, pero que no dejan de trabajar y aportar a su tierra y sus habitantes.
En Santa Cruz casi no hay políticos profesionales. Los líderes son amas de casa, médicos, ingenieros, empresarios, personas que hacen cosas y buscan que la gestión pública acompañe al ciudadano en su labor diaria. Por eso es que Santa Cruz es el único departamento que usa el gas como motor de la producción, el más electrificado del país, el único que tiene energía en el campo, en las lecherías, en las granjas y en cada rincón donde hay necesidad de producir. Los políticos de otros lados se dedican a construir puentes que se caen, caminos que conducen a ningún lado, coliseos que no sirven para nada y son capaces de invertir millones sólo para ganarse el aplauso de unos cuántos o para darle gusto a un dirigentucho muy hábil para movilizar a las masas y portarse condescendiente con el caudillo de turno.
Lamentablemente las cosas también están cambiando en Santa Cruz. La región se está contagiando de esa política andinocentrista, donde el mejor líder es el que bloquea, el que perjudica a los demás, el que sólo hace cuando le beneficia en las encuestas y el que ha hecho de la política un modo de vida. Eso es lo que ha destruido a Bolivia y lo que amenaza con aniquilar también a esta región. Eduardo Bowles








