José Borges: un valiente militar español
Un día como hoy, 28 de noviembre de 1812, nació el General José Borges, militar tradicionalista español que luchó en la 1ª y 2ª Guerra Carlista y en la guerra legitimista napolitana. Por este motivo, a continuación, reproducimos un artículo que rememora su vida y obra.
Fuente: Barón de Artagán, Carlistas de antaño. Biblioteca “La Bandera Regional”. Barcelona, 1910. Pp 190-194.
Hijo del Sr. Coronel carlista D. Antonio Borges (fusilado por los liberales en Cervera el día 3 de Junio de 1836), nació el año de 1813 en Bernet, á orillas del Segre, cerca de Pont del Antorn. En 1835 D. Antonio Borges, que era entonces Capitán de Voluntarios Realistas, dió el grito de ¡Viva Carlos V! al frente de unos cuantos amigos, y habiendo llegado á reunir en breve unos 300 hombres, organizó con ellos un batallón afecto á la Comandancia General carlista de Lérida, en cuyo cuerpo ingresó su hijo D. José, en clase de Cadete.
D. José Borges se distinguió en la acción de Oliana (24 de Febrero de 1835), en el ataque de Torá (8 de Agosto de 1835), en la acción de San Lorenzo de Morunys (Noviembre de 1835), en la de Villanueva de Moyá (Diciembre de 1835), en la de Niubó (Abril de 1836) y en la de Santa María de Moyá (Mayo del mismo año), en la cual fue hecho prisionero su padre.
Entonces D. José Borges quedó al frente del Batallón que su padre había organizado y mandado, cuyo cuerpo contaba por entonces con unas setecientas plazas y al frente del cual supo acreditarse como buen jefe de batallón; el General Maroto, Comandante General carlista de Cataluña, confirmó en el mando de aquel batallón á nuestro biografiado, y éste operó casi siempre por la provincia de Lérida, se distinguió principalmente en el ataque de Prats de Llusanés (en Julio de 1837) y en la acción del Puente del Escalo (en Diciembre de dicho año), aunque en este combate fué vencido por el entonces Coronel D. Manuel Pavía, después Capitán General y Marqués de Novaliches.
El Coronel carlista D. José Borges sostuvo ventajosamente, en Abril de 1838, la acción de Caserras (en la cual recibió gloriosa muerte su hermano el Comandante carlista D. Miguel Borges), y en Mayo de 1839 ganó la Cruz de la Real y Militar Orden de San Fernando, mandando la columna que asaltó la villa de Ripoll, al apoderarse de ella el General Conde de España.
Cuando concluyó la primera guerra civil, el Coronel Borges, que no quiso adherirse al Convenio de Vergara, emigró á Francia, en donde fué librero y se dedicó á los estudios militares.
El año 1847 volvió á entrar en Cataluña, á pelear al grito de ¡Viva Carlos VI!; batióse en las acciones de Guisona, Tarrasa y Biosca, se apoderó de Fraga al frente de 300 voluntarios con los que pasó el Ebro, y habiendo sido ascendido á Brigadier por el mérito que contrajo en los combates ya citados, fué nombrado Comandante General carlista de la provincia de Tarragona.
Entonces el Brigadier Borges entró en Sarreal, Igualada, Espigol, Bellpuig y Sans (á las puertas de Barcelona); fué vencido en el Mas de Sendrós; sostuvo los combates de Santa Coloma de Viure, de Santa Perpétua y de Fulleda; derrotó al General Paredes el día 10 de Noviembre de 1848, en Esquirol y Roda, haciéndole más de 100 prisioneros, y tomó los fuertes de Cabra y de la Garriga, viendo recompensados sus valiosos servicios con la Gran Cruz de la Real y Americana Orden de Isabel la Católica.
En el año de 1849 hizo el Brigadier Borges varias atrevidas excursiones, llegó á reunir bajo su mando 1.000 hombres y 40 caballos, sostuvo la acción de Pont de Armentera, se vió sorprendido en Selma por el Brigadier isabelino Quesada, cuya persecución le obligó á salir de la provincia de Tarragona: pasó entonces à la de Lérida; fué batido por el enemigo en el Santuario de Ciérboles; se unió al General Cabrera con quien asistió á la acción del Santuario de Piños, y al concluirse aquella segunda guerra carlista, emigró á Francia.
En 1855 volvió á España D. José Borges (agraciado ya por D. Carlos Luis de Borbón con la faja de Mariscal de Campo) para guerrear de nuevo por el Carlismo; logró reunir 200 hombres, á cuya cabeza venció é hizo prisionero al Coronel isabelino López Clarós en el monte de Cumiols; en cambio vióse vencido al día siguiente en Tiurana; siguió, á pesar de ello, en campaña el General Borges, sostuvo los combates de Gosol y Mas del Puig, y aunque se vió acosado á la vez por las columnas isabelinas del General Bassols, del Brigadier Rios y del Coronel Rey, no se retiró á Francia hasta que no recibió para ello orden expresa de D. Carlos Luis de Borbón, que vió eran ya inútiles los sacrificios de aquel bravo General carlista y de sus no menos valientes voluntarios.
Al emigrar por tercera vez el General Borges, dedicóse primero à dar lecciones de varias clases en el Liceo de Bourg de Bresse; luego fué comisionista de vinos de Burdeos, pero, obteniendo poco éxito en París, renunció al sueldo que le había señalado la casa de Burdeos por parecerle à él mismo que no lo ganaba debidamente, rasgo delicado que hace honor á su honradez y buena memoria; entró entonces à servir como Cajero en el Hotel Español de Ambos Mundos, y, por último, formó parte, en 1861, del Comité Borbónico italiano, y como su intrepidez era conocida de todos, se le propuso que, al frente de los voluntarios legitimistas reclutados al afecto, hiciese un desembarco en Calabria para restablecer en el trono de Nápoles á su último Rey Francisco II de Borbón, quien le nombró General de sus defensores armados.
El General Borges desembarcó, efectivamente, en la costa de Calabria con varios antiguos jefes y oficiales carlistas; pero tuvo la desgracia de verse cercado con ellos en una quinta junto à Albano por un batallón de garibaldinos, y se defendieron Borges y los suyos tan heroicamente, que para rendirlos no bastó que pegaran fuego à la quinta, fué necesario prometerles formalmente que se les conduciría á la frontera de los Estados Pontificios y que allí se les dejaría en libertad.
No cumplieron los italianísimos su promesa, y acordaron pasar por las armas á sus prisioneros en Tagliacozzo, el día 30 de Noviembre de aquel año de 1861.
El general Borges y sus compañeros de desgracia pidieron un sacerdote católico, y los garibaldinos cometieron la infamia de enviarles un soldado vestido de cura; pero el General Borges que le conocía, dijo entonces á los demás prisioneros:
-Hermanos míos, haced un acto de perfecta contrición y pedid á Dios que nos dé su Santa Gracia: vamos á morir como buenos católicos y como buenos carlistas.
Así murieron quince veteranos de D. Carlos, al servicio de la causa legitimista de Nápoles.









