Laura Fernández, nueva Presidente de Costa Rica: cristiana y provida sin miedo
Fuente: Razón+Fe
Con apenas 39 años, Laura Fernández ha hecho historia al convertirse en la segunda mujer presidente de Costa Rica, tras obtener casi el 50% de los votos en las recientes elecciones. Formada en las aulas de las monjas dominicas y con una sólida carrera política, Fernández representa una nueva generación de líderes conservadores en Latinoamérica que no temen expresar abiertamente sus convicciones religiosas y su compromiso con valores tradicionales.
De las aulas dominicas a la presidencia
La trayectoria académica de Fernández comenzó en instituciones educativas católicas: primero en el centro Santa Catalina de Siena y posteriormente en el Colegio Los Ángeles, ambos dirigidos por la orden dominica. Esta formación cimentó los valores que hoy defiende con firmeza. Continuó su preparación en la Universidad de Costa Rica, donde obtuvo su licenciatura en Ciencias Políticas y una especialización en políticas públicas y gobernabilidad.
Su carrera profesional despegó temprano. A los 19 años consiguió su primer empleo en un proyecto de cooperación alemana. Posteriormente, acumuló experiencia significativa en el sector público: fue candidata a la vicepresidencia, Ministra de Planificación Nacional y Política Económica (2022-2025) y Ministra de la Presidencia en 2024, cargo al que renunció para lanzar su candidatura presidencial.
Una líder con raíces profundas
Hija de un agricultor y una profesora, Fernández ha compartido en múltiples ocasiones sus orígenes humildes: «Fui criada entre vacas y gansos, y en mis vacaciones escolares ayudaba en la ferretería familiar empaquetando clavos», ha relatado. Esta conexión con la vida rural y el trabajo manual parece haber moldeado su carácter pragmático y su cercanía con las preocupaciones cotidianas de los costarricenses.
En el ámbito personal, está casada en segundas nupcias y es madre de una niña de tres años, nacida tras un embarazo de alto riesgo, experiencia que posiblemente ha reforzado sus convicciones provida. Entre sus aficiones personales destacan la pesca, correr y su gusto por los postres.
Un gobierno fundamentado en valores tradicionales
Durante su discurso tras la victoria electoral, Fernández no dudó en reafirmar su agenda basada en la defensa de la vida desde la concepción, la familia tradicional y el libre mercado. «Gracias a Dios por esta jornada electoral… Hoy, rendida ante Ti, entrego en tus manos a Costa Rica», expresó con evidente emoción.
Las referencias a su fe católica son constantes en su discurso público. Tras los comicios del 2 de febrero, manifestó su gratitud «a Dios y al pueblo de Costa Rica» por el resultado obtenido, afirmando que deposita su confianza en Dios, convencida de que le acompañará cada día de su administración. Sobre su relación con la Iglesia, ha asegurado que su gobierno será de «total libertad», definiéndose como «católica, respetuosa y viviente, ferviente de las tradiciones del catolicismo».
En sus mítines, Fernández ha sido contundente respecto a sus posiciones morales: «Si usted está a favor del aborto, la eutanasia y cree que la familia no es importante, aquí no es», declaraba sin ambages ante sus seguidores. Esta claridad ideológica ha sido uno de los factores que le han granjeado el apoyo de los sectores conservadores del país.
El desafío de la seguridad y el «Modelo Bukele»
Quizás el mayor reto que enfrentará su administración será el de la seguridad ciudadana. Costa Rica ha experimentado un preocupante aumento de la violencia, alcanzando un récord de 17 homicidios por cada 100.000 habitantes durante el gobierno anterior. Fernández ha anunciado que cuenta con el respaldo del presidente salvadoreño Nayib Bukele para implementar su estrategia contra el narcotráfico, que incluye la construcción de una megacárcel similar a la del país centroamericano.
Esta propuesta ha llevado a algunos analistas a compararla con el mandatario salvadoreño, apodándola «la nueva Bukele», por su enfoque de mano dura contra la delincuencia y su defensa de valores tradicionales combinada con políticas económicas liberales.
Postura provida definida
En materia de defensa de la vida, Fernández ha sido inequívoca. El 4 de agosto de 2025, declaró estar «en contra del aborto» y que creía «en la vida desde su concepción hasta la muerte natural». Su posición cobró relevancia tras la decisión del anterior presidente Rodrigo Chaves de derogar la normativa sobre «aborto terapéutico» establecida en 2019, reemplazándola por un reglamento más restrictivo que lo limita exclusivamente a situaciones de peligro inminente para la vida de la madre.
Fernández celebró públicamente esta medida, manifestándose «enormemente satisfecha» por la eliminación de lo que llamó agujeros legales que ponían en riesgo la vida de los niños por nacer. En su plan de gobierno, presentado en octubre de 2025, estableció como uno de sus cinco principios fundamentales la defensa de «la vida, la familia y los valores que nos definen como nación».
El respaldo de la Iglesia Católica
La Conferencia Episcopal de Costa Rica ha felicitado a la presidenta electa, pidiendo a Dios «que la ilumine con sabiduría, prudencia y fortaleza, para que sus decisiones estén siempre orientadas a la justicia, la paz y la dignidad de todas las personas, especialmente de quienes viven en situaciones de mayor vulnerabilidad».
Los obispos también han señalado que quienes asuman cargos en el nuevo gobierno deberán enfrentarse al desafío de «unir al país, sanar divisiones y promover un clima de diálogo y respeto», reconociendo la polarización que vive la sociedad costarricense. «Como Iglesia, reafirmamos nuestra cercanía espiritual y nuestro compromiso de oración por la señora Presidente electa, las señoras y señores diputados electos y por quienes los acompañarán en esta misión», concluyeron en su comunicado.
Tras su victoria, Fernández asistió a la Santa Misa en la Basílica de Nuestra Señora de los Ángeles, donde se venera a la patrona del país. En sus redes sociales compartió que había rezado «por todos los costarricenses, por esta Patria amada, por lo que está por venir», demostrando una vez más la centralidad de su fe en su proyecto político y personal.








